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domingo, 11 de julio de 2010

Una novela sobre Afganistan


Un libro que leí con pasión: Cometas en el cielo de Khaled Hosseini.
Esta novela cuenta a través de la historia de Amir, los sucesos de Pakistán de las últimas décadas, desde la invasión rusa, el triunfo talibán y la presencia norteamericana.
Después de haber leído esta novela uno siente que conoce Kabul o cualquiera de las regiones donde transcurre la acción, que siente el olor de la muerte, la devastación de las calles sin árboles por la guerra, los barrios aislados, el fusilamiento o la lapidación como moneda corriente, el miedo y la falta de cualquiera de los más mínimos derechos del hombre.
Afganistán es una tierra de permanente conflicto, un lugar donde el fundamentalismo religioso niega cualquier derecho a las mujeres y las obliga a la sumisión y la miseria, un lugar en donde hay cientos de niños huérfanos donde es muy difícil llegar a viejo.
Sin embargo, como en cualquier lugar, la posibilidad de ser digno y enmendar antiguas injusticias, es posible. Y ese es el destino del protagonista y narrador, Amir, que puede de grande compensar la traición a su amigo y siervo Hassan en la persona de uno de esos huérfanos que sobreviven en los orfanatos de Kabul.
Khaled Hosseini es un médico afgano que huyó de Afganistán cuando los talibanes tomaron las riendas del país y lo convirtieron en un lugar de infinita desdicha e intolerancia.
El título de la novela alude a una de las actividades fundamentales de los niños en el invierno de Kabul, volar cometas en una competencia que apasiona a los protagonistas y que los talibanes prohíben no bien llegan al poder.
Es sorprendente la capacidad que tiene este escritor para recrea escenas y paisajes, para plasmar personajes en pocos trazos. Leyendo esta novela uno se instala en esa tierra intensa y violenta gracias a una prosa ágil, llena de colorido, con precisas pinceladas costumbristas.
Así comienza este libro que recomiendo para todas las edades:

Me convertí en lo que hoy soy a los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. recuerdo el momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, que es posible enterrarlo, no es cierto. Porque el pasado se abre paso a zarpazos.”
Hay una película, pero el libro es apasionante.

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