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sábado, 26 de noviembre de 2011

Tráilers de libros en la clase de Literatura

La incorporación de las TIC en las clases permiten que la Literatura sea vivida por nuestros alumnos como experiencia, como espacio dinámico, realizando trabajos a partir de proyectos que no se centran exclusivamente en la lectura e interpretación de textos. Los estudiantes se convierten ahora, como lo señala la investigadora catalana Gemma Lluch (2010), en protagonistas a través de páginas de autores, marcan tendencias a través de foros, transforman la lectura en una experiencia compartida, organizan espacios creativos que continúan la lectura.


Podríamos detenernos en las nuevas formas en que las editoriales y los autores promocionan sus obras en Internet. Una de las más eficaces maneras la constituyen los tráilers de novedades editoriales que construyen un discurso audiovisual. Los “book trailers” son videos publicitarios que se crean de igual manera que los trailers de películas y circulan en Internet a través de blogs especializados en literatura

Los docentes podemos valernos de estas nuevas formas de comunicación entre el editor y el lector, para hablar de libros y propiciar aprendizajes significativos, convertir a nuestros alumnos en lectores críticos y creativos. Podemos analizar esos trailers, ver con qué estrategias se intenta atrapar al lector, realizar hipótesis sobre las historias que narran a partir de las imágenes y los textos que contienen. Y además, hacer un trabajo creativo proponiendo la construcción de tráilers con libros pertenecientes a la tradición que hayamos incorporado a nuestros programas.

Para realizar una tarea como esta, que culminará en un producto audiovisual, se seguirá un proceso que supondrá: en una primera etapa, ver los videos que aparecen en la red promocionando libros. Tomamos como modelo un tráiler sobre el libro “El mundo de Komori”, de Javi Araguz. Analizamos a quién va dirigido, cuál es el producto que se quiere vender, quién realiza el video, qué selección de contenidos realiza, cuál es el efecto que logran las imágenes en relación al deseo que provocan de leer el libro.

En la segunda etapa, los alumnos -conformando grupos de trabajo- harán un guión, buscarán imágenes en la web y realizarán el video con movie maker, incorporando grabaciones, imágenes estáticas, subtítulos. De esta manera, a partir de la imagen y del resultado obtenido, se puede comprobar si los alumnos se han apropiaron de los textos, si lograron interpretar los contextos de tal manera que los pudieron explicar con palabras e imágenes, si el soporte icónico sirvió como canal de comunicación para expresar sus lecturas con ideas claras y completas.

Finalmente, colgando los videos en YouTube, los alumnos podrán compartir sus trabajos con un público que trasciende el aula.

Aquí van algunos tráilers que hicieron mis alumnos durante el año





viernes, 18 de noviembre de 2011

Pasaje a la frontera




Alumnos de 2° año de la Escuela de Educación Técnica de Bragado leyeron Pasaje a la frontera, mi novela juvenil publicada por Editorial Comunicarte. Sus profesoras, Mariana Chacón y Eliana Ceballos me invitaron a compartir una jornada en la que me mostraron las producciones de los chicos a partir de la lectura y me preguntaron muchas cosas. Fue un momento muy feliz para mí. A los escritores nos gusta saber cómo leen lo que nosotros escribimos, qué interpretaciones se hacen del texto. Hubo reflexiones, dibujos, videos y mucha curiosidad por saber de dónde saca uno las historias. Chicos lectores de la escuela pública y docentes imaginativos. Un momento muy emocionante.
Escribí Pasaje a la frontera a partir del interés que suscitó en mí el tema de la zanja de Alsina, una especie de obra ciclópea y fallida que trazaba una frontera entre el mundo civilizado y el territorio de los pueblos originarios que, a fines del siglo XIX configuraban el enemigo absoluto.
Así empecé a investigar sobre esa zanja que abarcaría más de seiscientos kilómetros desde el sur de Córdoba hasta Bahía Blanca, entonces me encontré con el personaje de Alsina, un hombre que discutía con Roca la cuestión de la conquista del desierto. El pensaba que había que poblar, instalar telégrafos, plantar árboles para volver productivas a esas tierras. Fue víctima de muchas burlas en el periodismo de la época, se decía que iba a construir una especie de muralla china para abajo y se veía cuán infructuosa era esa zanja puesto que pronto se fue derrumbando con las lluvias y, si bien impedía que los pampas se llevaran el ganado, pronto encontraron métodos para sortearla. Una muralla hacia abajo llena de porosidades por las que los dos mundos seguían comunicándose. Alsina muere en ese intento, apenas se construyeron trescientos setenta y cuatro kilómetros y se enferma para morir mientras inspecciona la línea de fortines.
Alsina también era un personaje interesante: su virtud para decir encendidos discursos, su larga cabellera, la capa corta que usaba, la enorme galera alta, tipo chimenea, un paraguas cuyo mango era una especie de maza medieval, su enorme nariz que hizo las delicias de los caricaturistas y su personalidad simpática unida a su vozarrón imponente.

Pero mientras iba fracasando en la novela que me había impuesto escribir, una novela para adultos con un viejo profesor que deambulaba por un colegio fantasma evocando el pasado que incluía la historia de la zanja, después de sucesivas versiones, pensé que podría trabajar el tema con otros géneros. Una novela de aventuras y ciencia ficción con viaje en el tiempo incluido.

Recurrí a diversas fuentes, leí todos los textos que se escribieron sobre el tema a fines del siglo XIX. Las crónicas de viajeros extranjeros, libros sobre Buenos Aires y sus costumbres, las biografías de Alsina, textos sobre costumbres de los pampas, relatos de extranjerosy toda la literatura del desierto.
Si bien lo histórico está apenas implícito en la obra creo como Hemingway en la teoría del iceberg. Según él la narración es como un iceberg. Para que la parte expuesta al público se sostenga, tiene que estar respaldada por mucha más cantidad de información que aunque no lo advierta del lector, le va a llegar de alguna forma.. Es necesaria una base sólida para que la parte de la historia que se cuenta funcione y sea verosímil, como un iceberg.
También la novela está cruzada por mis otras lecturas, y llena de guiños para el lector entrenado. Aparece Pampín, el dueño de un almacén que existió en Warnes y que Haroldo Conti narra en un cuento, escenas de La excursión a los indios ranqueles de Mansilla, y hasta El cautivo de Borges encarnado en Nahuel. Creo que es una novela para jóvenes que recrea el imaginario de la literatura argentina de fines del siglo XIX interpolada en el mundo del siglo XXI con sus posibles catástrofes ecológicas.
La aventura es la esencia misma de la ficción y ocurre cuando el azar o el destino se entromete en la vida diaria y produce cambios substanciales. Toda narración avanza cuando se pasa de una situación de equilibrio a una complicación que generará la acción. Puede ocurrir en un mundo parecido al nuestro –parecido- no igual, porque es otro mundo, uno paralelo en el que los personajes están siempre en tensión. Estos personajes, que pueden ser niños o jóvenes -no necesariamente- o alguien que necesita crecer, pasar una frontera y de ahí iniciar un viaje -no importa cuán lejos-, si deberá saltar de un continente a otro o andar por los caminos vecinales de su pueblo. Es ahí, en el camino, en el viaje, donde aparece el miedo a lo desconocido, el miedo a no saber cuál será el resultado de la acción: es decir, la incertidumbre. Si algo enseña la novela de aventuras es a comprender el rol de la incertidumbre en la vida, que doblemente paraliza e incita a la acción.
El héroe, de Pasaje a la frontera, Manuel, tiene todos los condimentos de los héroes clásicos que gustan a los jóvenes: infancia o entorno desdichado, su vida transcurre en dos mundos paralelos, tiene amigos como Nico y Nahuel que lo complementan y con quienes trabaja en equipo.