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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Del Templo de las Artes en California al Complejo Cultural Florencio Constantino en Bragado

A veces los sueños tardan cien años

En 1918 Florencio Constantino está en California y ya casi se ha retirado de los escenarios. Sus últimos años norteamericanos han sido duros, le han acarreado demandas, juicios, achaques y sinsabores. Pero todavía tiene sueños y algo de dinero para concretar una vieja idea: la creación de una escuela donde se enseñe arte.

El tenor, que todavía conserva su fama, ha tenido siempre la vocación de acercar el arte al pueblo. Él es un hombre del pueblo aunque su voz le haya permitido codearse con reyes, aristócratas e intelectuales. Cree en la necesidad de la formación musical de la niñez para desarrollar talentos, sobre todo de los hijos de las clases más pobres. Acaso recuerde su infancia tan huérfana de estímulos musicales.

En 1918, cuando en Europa finaliza la Gran Guerra y la gripe española viaja en las gargantas de los soldados que han luchado en el frente, el proyecto de Constantino, que dio en llamarse Temple of Arts, está en marcha. Un conservatorio que se convierte en lugar para recitales y conciertos organizados por los profesores de la casa.

Constantino ha equipado el edificio con escenarios y escenografía que incluye decorados varios: jardín, palacio, bosque, salón. El cuerpo docente es selecto. Ha conseguido que Theodore Roberts, un actor de Hollywood que ya tenía una carrera en el cine mudo y el escultor italiano Carlo Romanelli que vive en Los Ángeles desde 1902 se integren al plantel de profesores

Su idea consiste en abarcar todas las artes, por eso la institución cuenta con cuatro departamentos. El de Música cuyo director es el mismo Constantino y en el que se enseña canto, piano, órgano, Contrapunto y Armonía, Orquesta y Banda de música, violín violoncelo y arpa.

Del departamento de danzas es responsable Mme Matildita, el de Lenguas modernas y Literatura, un profesor de apellido Rosado (se enseñaba español, italiano, francés y alemán). El de Bellas Artes queda a cargo del escultor Romanelli que ha tallado la placa de bronce que representa a Madame Cadillac llegando a Detroit en canoa desde Quebec y que se luce en Cadillac Center Station.

El Departamento de teatro, bajo la dirección del Theodore Roberts, actor y estrella de cine, tiene un atractivo acorde con los tiempos que corren. Además del entrenamiento habitual que realiza todo actor para su formación, se anuncian clases de filmación. Los futuros intérpretes viven la experiencia de ser filmados en estudio y en exteriores en los escenarios que Mr Roberts prepara. Luego, los alumnos ven sus propias filmaciones en una pantalla. Un templo de las Artes a tono con el éxito arrollador que tiene el cine mudo, que es la fuente de esparcimiento más importante de los norteamericanos y con la industria cinematográfica que se consolida con la fundación de los primeros estudios grandes en Hollywood, California (Fox, Paramount, y Universal).

En el Templo de las Artes de Constantino muchos alumnos sueñan con ser tan populares como Charles Chaplin, firmar contratos millonarios como lo hace Mary Pickford y salir fotografiados en la revista Photoplay.

El enero de 1918, la revista Pacific Coast Musician asegura que El Temple of Arts reporta un gran número de inscripciones para ser su primer año. La fama de Constantino atrae alumnos del Este y del Oeste de la región. Muchas de las clases que se dictan semanalmente son gratuitas porque Constantino cree en la necesidad de acercar el arte al pueblo y se organizan conciertos a beneficio para los soldados que regresan de la guerra o de la Cruz Roja.

Cuando en 1919 Florencio Constantino muere en México en el sanatorio para enfermos mentales Lavista de Tlalpan, el sueño del Templo de las Artes se derrumba. Cien años después, en aquel teatro que el tenor construyera en su pueblo de los comienzos, Bragado, que ha sufrido a lo largo de los años una suerte adversa y ha estado a punto de ser derrumbado, se reinaugura el Centro Cultural Florencio Constantino.

Un espacio que no sólo contiene la sala destinada a la lírica, sino que alberga otra sala de teatro, un microcine, una sala de conferencias y áreas específicas para ballet, música y pintura, archivo y biblioteca.

A veces los sueños de los hombres tardan cien años en concretarse. El 25 de noviembre, cuando se reinaugure oficialmente el complejo, aquella idea de un Templo de las Artes dedicado al pueblo encontrará su cauce.



1 comentario:

juegos dijo...

Estas son las iniciativas que necesita nuestro querido país. Gracias por el aporte. Saludos