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lunes, 17 de marzo de 2008

El guardia de García Lorca

Alguien de mi cuadra compartió los últimos momentos del poeta Federico García Lorca.
Justo en la esquina de mi casa de Bragado vivió un ex combatiente de la Guerra Civil española, José González Sánchez, que fue incorporado al bando nacionalista a los 16 años sin poder elegir, pues a pesar de que simpatizaba con los republicanos, en aquellos tiempos terribles, los ciudadanos eran despojados de su documentación y obligados a alistarse en las filas de los rebeldes.
Siempre supe que este inmigrante español había atravesado la terrible experiencia de la guerra, de la que no hablaba casi con sus vecinos a los que proveía de verduras y frutas en su negocio. Más de una vez, ya jubilado, mientras lo veía sentado en la ventana de lo que había sido en un tiempo su verdulería en la esquina de Núñez y Remedios de Escalada, quise indagar sobre la vida que había dejado en España, pero nunca lo hice y me quedé sin conocer por su boca una historia seguramente apasionante. Sin embargo, una mañana de 2007 su nieto, Felipe González, me dio un dato inesperado.
Estábamos leyendo Bodas de sangre en un curso de Primero de Polimodal y, mientras me refería al contexto histórico en el que había vivido García Lorca, le dije a Felipe que recordaba que su abuelo había sido un combatiente de aquella guerra que se cobró medio millón de vidas.
Al día siguiente, Felipe, que había consultado a su padre y a su tía, contó que su abuelo había sido destinado primero al destacamento Benítez, en Málaga y al frente de Órgiva en Granada, donde, entre otras tareas, fue designado en un puesto de guardia en la cárcel de presos civiles, entre los que estaba el poeta Federico García Lorca.
Federico García Lorca, el genial poeta y dramaturgo español fue fusilado en la madrugada del 19 al 20 de agosto de 1936, en los primeros días de la Guerra Civil española y fue una de las víctimas más notables del franquismo.
Un poeta magnífico y multifacético que había alcanzado éxito con obras de teatro como Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba y Yerma, que había escrito libros de poemas muy populares como El Romancero Gitano, y que había participado del gobierno de la Segunda República dirigiendo un teatro trashumante, La Barraca, que llevaba a los más recónditos pueblos de España obras clásicas de la dramaturgia española.
Cuando el general Francisco Franco se sublevó encabezando a un sector del ejército a comienzos de 1936 contra el gobierno de la II República española y estalló la Guerra Civil, Federico García Lorca decidió abandonar Madrid para volver a su tierra natal, Granada, buscando la tranquilidad de su familia. Granada fue tomada el 18 de julio por los nacionales y los sublevados comenzaron una caza de brujas para eliminar a los sospechosos de simpatizar con el Frente Popular que apoyaba a la República. Se fusilaron a muchas personas, y el poeta fue llevado de casa de sus amigos, Los Rosales, donde se había refugiado. Lorca fue acusado de ser un espía soviético al servicio de Moscú.
A unos nueve kilómetros de la capital, Granada, se encuentran las localidades de Víznar y Alfácar. Los rebeldes establecieron allí un puesto militar para controlar una posible contraofensiva republicana. Finalmente, el barranco entre estos dos pueblos se convirtió en el lugar de fusilamiento de miles de civiles. Los vehículos que partían del Gobierno Civil ascendían, tras una parada ante el Palacio del Arzobispo Moscoso y Peralta, convertido en cuartel general, hacia Alfacar. Encima de Víznar se encontraba Villa Concha, una residencia de verano para los niños granadinos, que era conocida en el pueblo como La Colonia. La edificación fue empleada como cárcel provisional, un corredor de la muerte fatal. Se cree que durante los días en que Lorca esperaba la muerte fue duramente torturado. Federico pasó allí tres días que debieron haber sido insoportables. En algún testimonio que leí, se señala que, dolorido por los golpes pidió agua a uno de los guardias. ¿Sería mi vecino?
En la madrugada del 19 al 20 de agosto de aquel 1936, Lorca junto con el maestro José Dióscoro y dos banderilleros miembros de la CNT, uno de ellos era Francisco Galadí, fue conducido a una cuneta del camino de Alfacar, ante un viejo olivar, cerca de la Fuente Grande -los árabes la llamaban Aynadamar o "Fuente de las lágrimas". Ahí Lorca fue fusilado junto a los otros y enterrado como tantos en una fosa común sin nombre ni cruz.
En una mañana de 2007, en la escuela pública donde doy clases, en una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires, el recuerdo de un poeta fusilado dejó, por un momento, de ser un mero dato en un manual para convertirse en historia viva, aún no saldada. Un poeta fusilado y un joven de 16 años que sufrió las crueldades de la guerra y que sobrevivió para contarles a sus familiares que él había estado en el lugar de la ignominia.
“El crimen fue en Granada, ¡en su Granada!”, escribió Antonio Machado en un bello y triste poema. José González Sánchez, mi vecino, lo revivió a través de su nieto.

1 comentario:

maria.adela.sorzio dijo...

Querida Cristina , Espero te llegue este comentario ... Hace un tiempo atras , revisando papeles y fotografias viejisimas que tenia mi madre en alguna carpeta perdida en algun armario del cual ni ella recordaba sus origenes ... Encontre entre otras cosas , una carta que un primo (creo) de mi abuelo , le escribia desde la España en plena guerra civil ... Detallaba, eligiendo sus palabras de manera sumamente cuidadosa, algunas de las experiencias que tenian que vivir los que habian quedado alli ...
Del otro lado de la carta , con una letra muy diferente a la que habia usado en el frente de la misma y con otra tinta , pedia a mi abuelo no divulgar el contenido ni la procedencia de la epistola ... por temor a que le cayera alguna represalia ...
Pense en vos para darte a conocer la misma , en algun momento , porque se que te puede llegar a interesar ...
Y que decir de este articulo ... un placer ... como dirian los adolescentes de hoy ... Aguante Federico!!
Con mucho cariño y recordandote como una gran docente que me animo a incursionar en el maravilloso camino de la literatura ... Maria Adela Sorzio
( m_sorzio@yahoo.com.ar)