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jueves, 13 de marzo de 2008

Las aventuras del Barón de Münchhausen.



En la hermosa y antigua edición de El tesoro de la Juventud de 1920 que guardo en mi biblioteca, cuyos tomos destartalados me siguen fascinando como en la infancia, hay un relato que quiero compartir: Las aventuras del Barón de Münchhausen. Esta obra fue muy popular en el siglo XIX y se inspiró en las fantásticas narraciones de Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Münchhausen (1720-1797), cuyo principal entretenimiento era la narración oral.
Münchhausen fue un barón alemán que había servido como paje de Antonio Ulrico II, duque de Brunswick-Lüneburg y más tarde se unió al ejército ruso. Sirvió en él hasta 1750, tomando parte en dos campañas militares contra los turcos. Al volver a casa, Münchhausen narró varias historias increíbles sobre sus aventuras.
Parece que el público se fascinaba con sus hazañas imaginarias, absolutamente locas y fantásticas y, como los escritores siempre están a la caza de buenas historias, fueron recopiladas en un libro. Primero fueron publicadas en Inglaterra por Rudolf Erich Raspe. Más tarde Gottfried August Bürger (1747-1794) las tradujo al alemán y les dio forma literaria puesto que era poeta y traductor. Su traducción creó el estilo definitivo de las aventuras e introdujo algunas historias arquetípicas que incluían cabalgar sobre una bala de cañon, viajar a la Luna y salir de una ciénaga sacándose tirando de su propia coleta
Tan famosas se hicieron sus historias que el barón se sintió afectado en su reputación aunque hoy se lo conoce por los relatos que se recopilaron en un libro cuyo título completo es: Viajes maravillosos por mar y tierra: Campañas y aventuras cómicas del barón de Münchhausen
El objetivo del Barón, seguramente, no fue otro que el de entretener a sus conocidos, jamás dijo que lo que contaba fuera cierto, pero las historias corrieron de boca en boca y un día terminan encerradas en un libro.

Lo fantástico en este libro se propone como una trasgresión de lo real. Por ejemplo: Dentro de sus "Historias de caza", el Barón se encuentra con un oso salvaje en un bosque. Es sorprendido por el fiero animal mientras destornilla el pedernal de su carabina. El Barón no atina más que a subirse a lo alto de un árbol. En esta acción, se le cae su cuchillo. Ante el peligro, debe disparar. Pero necesita la hoja puntiaguda y filosa para volver a atornillar su arma. Hay un problema a resolver. La dificultad sólo será resuelta por la ocurrencia imaginativa. Pues entonces "se me ocurrió algo tan insólito como feliz. Dirigí el chorro de líquido del que, cuando se tiene mucho miedo, se dispone siempre en abundancia, de forma que cayese precisamente sobre el mango de mi cuchillo. El terrible frío reinante hizo que el agua se helase inmediatamente y, en pocos instantes, se formó sobre el cuchillo una prolongación de hielo que llegaba hasta las ramas bajas del árbol. Agarré aquel mango prolongado y tiré del cuchillo hacia mí, sin gran esfuerzo pero con la mayor preocupación".

En el tomo del El Tesoro de la Juventud en donde se reproducen las aventuras del barón están las ilustraciones de un genial dibujante: Gustave Doré. En cine tuvo muchas versiones, la más conocida es de 1988 por Terry Gillan, titulada Las aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Munchausen), rodada en Belchite (España), con John Neville en el papel del barón y la participación, entre otros, de Robin William.
El Barón de Münchhausen presta su nombre al Síndrome de Munchausen, una alteración psicológica en la que el paciente finge los síntomas de diversas enfermedades (o incluso se las provoca, ingiriendo medicamentos o autolesionándose) para recibir así la atención y simpatía de los demás, así como a una variante denominada Síndrome de Munchausen por Poder en la que el paciente es alguien (normalmente un menor) al cuidado de la persona que sufre el anterior desorden.

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